Cohetes del 15 y 16: cómo proteger a tu perro y a tu gato durante la noche con más animales perdidos del año.

Las noches del Grito son las que más animales pierden en México. Qué hacer antes, durante y después de los cohetes con tu perro o tu gato.

El Grito dura unos minutos. Pero para tu perro, en cambio, la noche entera se convierte en una amenaza que no entiende, que no logra ubicar y de la que no puede escapar. Esa es la razón por la que el 15 y el 16 de septiembre están entre las noches en que más animales se pierden en México. No se van porque quieran irse: saltan bardas que nunca habían saltado, rompen mosquiteros, se lanzan por ventanas que llevaban años abiertas sin que les interesaran.

Lo que ocurre es que los perros escuchan frecuencias muy por encima de nuestro rango y detectan sonidos a distancias mucho mayores, así que el estruendo que a nosotros nos llega amortiguado a ellos les llega entero.

Además, a diferencia de nosotros, no pueden anticiparlo. Nosotros sabemos que hay una fiesta; ellos solo registran detonaciones sin patrón, que vienen de todas partes al mismo tiempo.

 

Por eso, cuando un animal no puede predecir ni huir de aquello que lo asusta, el susto se convierte en pánico. Los gatos lo viven igual, pero de una forma más silenciosa: se esconden, dejan de comer, se orinan fuera del arenero. Su angustia casi siempre pasa desapercibida.

La buena noticia es que casi todo se previene, y la preparación empieza hoy, no la tarde del 15.

  • Identificalo claramente: si de este texto solo pudieras hacer una cosa, tendría que ser esta: un animal con placa vuelve a casa, uno sin placa casi nunca. Revisa que la placa se lea, que traiga dos teléfonos y que el collar quede ajustado, con espacio para dos dedos entre la tela y el cuello. Llama a tu veterinario y confirma que el microchip tenga tu número actual, porque un chip con un teléfono de hace cinco años no sirve de nada. Si vives en la Ciudad de México, verifica el registro RUAC. Y guarda en tu celular una foto reciente de cuerpo completo: si se pierde, esa foto será tu herramienta de búsqueda.
  • Construyele un refugio: Elige el cuarto más interior de la casa, el que tenga menos ventanas y quede más lejos de la calle. Ahí coloca su cama o su transportadora cubierta con una manta, cerrada por tres lados y abierta por uno, porque los espacios pequeños y oscuros reducen el estrés de forma medible. Suma su cobija sin lavar: su propio olor funciona como un ansiolítico natural. Si es gato, deja despejada una repisa o la parte alta de un ropero, porque un gato asustado busca subir, no meterse debajo. La puerta de ese refugio debe quedar siempre abierta. Nunca lo encierres ahí ni lo saques a la fuerza. Empieza a usarlo esta semana, con premios y juegos, para que el día 15 el lugar ya signifique algo bueno.
  • Anticipa el espacio de tu casa. Sácalo a caminar largo y temprano, mientras hay luz, y después de las seis de la tarde ya no salgan. Dale de comer antes de que empiece el ruido, porque un animal en pánico no come. Cierra ventanas y cortinas, ya que los destellos alteran casi tanto como el estruendo, y deja algo de ruido de fondo, música tranquila o un ventilador, no para tapar los cohetes sino para suavizar el contraste entre el silencio y el golpe. Revisa la casa como si fuera a escaparse un experto: ventanas, mosquiteros, azotea, huecos bajo la reja. Y avisa a toda la familia y a las visitas que nadie abre la puerta principal sin saber dónde está el perro, porque la mayoría de los animales se pierden por una puerta que alguien dejó abierta un segundo.

Si se acerca a ti, consuélalo. El mito de que consolar refuerza el miedo está desmentido: el miedo es una emoción, no una conducta, y acompañarlo con calma y voz normal lo ayuda. Lo que sí debes evitar es hablarle en tono agudo y angustiado, porque ese tono le confirma que algo grave está pasando. Y si prefiere esconderse, déjalo escondido: esconderse es una estrategia sana, y sacarlo de ahí le quita su única herramienta.

Hay cosas que nunca deben hacerse esa noche. No lo dejes en el patio, en la azotea ni amarrado, porque un animal en pánico puede ahorcarse intentando escapar. No lo regañes por temblar o por hacerse pipí. No lo saques a ver los fuegos «para que se acostumbre», porque no se acostumbra: se sensibiliza, y el miedo del año siguiente será peor. No le des alcohol, que es tóxico incluso en cantidades pequeñas, ni lo mediques con lo que le sobró a alguien más.

Si su miedo es severo, con temblores incontrolables, intentos de fuga o salivación excesiva, habla con tu médico veterinario esta semana y no el día 15. Existen tratamientos que funcionan muy bien, pero necesitan indicarse con anticipación.

Y si a pesar de todo se pierde, las primeras horas son decisivas. Busca cerca antes que lejos, porque casi siempre se esconden en un terreno baldío o bajo un auto en lugar de alejarse. Llámalo con voz tranquila, ya que los gritos angustiados lo espantan más. Deja su manta afuera de tu puerta para que el olor lo oriente de regreso. Publica en los grupos vecinales con foto de cuerpo completo, hora y zona, recorre las veterinarias del rumbo y vuelve a preguntar en persona cada dos días.

Preguntas frecuentes

  • ¿Le puedo dar un tranquilizante? Solo si lo prescribe un veterinario que lo conozca. Algunos sedantes antiguos inmovilizan al animal sin quitarle el miedo, y lo dejan aterrado y sin poder moverse.
  • ¿Mi gato necesita las mismas medidas? Sí, adaptadas: cuarto interior, altura disponible, cortinas cerradas, arenero dentro del refugio y ninguna salida al exterior esas noches.
  • ¿Sirven las feromonas o las chamarras de presión? Ayudan como apoyo en casos leves. Si vas a usar una chamarra, pónsela varios días antes para que no sea otra novedad.

    Muchos de los animales que rescatamos en la Fundación Antonio Haghenbeck no fueron abandonados. Se perdieron una noche de fiesta y nadie pudo encontrarlos. Una placa evita esa historia.

    Revisa hoy la de tu perro, y comparte esto antes del 15: alguien de tu colonia lo va a necesitar.

👉 Nuestros programas
Clínica Veterinaria 55 3330 4741
🚑 Rescate USEA 55 5219 3611