Simulacro nacional de sismo: tu perro y tu gato también necesitan un plan

Cómo integrar a tu perro o gato al plan familiar de protección civil: kit de emergencia, transportadora, identificación y qué hacer durante un sismo.

Después del sismo de 2017, las calles de la Ciudad de México se llenaron de perros y gatos perdidos. Se habían salido por puertas que se abrieron solas, por bardas que cayeron, por ventanas rotas, y muchos nunca volvieron a encontrar a su familia.

Este sábado 19 de septiembre se realiza el Segundo Simulacro Nacional del año. La mayoría de las familias mexicanas ya tiene claro dónde está la zona de menor riesgo, quién toma la mochila y cuál es el punto de reunión. Casi ninguna tiene claro qué pasa con el perro. El simulacro es la oportunidad de arreglarlo, y arreglarlo toma una tarde.

  • Identifícalo: en un sismo importa más que nunca porque la puerta de tu casa puede quedar abierta y tu animal puede salir corriendo. La placa con dos teléfonos, el collar bien ajustado, el microchip con tus datos actualizados y el registro RUAC si vives en la capital son la diferencia entre «un perro perdido» y «el perro de alguien». Guarda además fotos recientes de cuerpo completo en tu celular y en la nube, y una que casi nadie considera: una foto tuya con tu animal. Es la prueba más rápida de propiedad si algún día tienes que reclamarlo en un albergue temporal o en un centro de acopio, donde los papeles se pierden pero el celular casi nunca.
  • Haz un kit de emergencia: el kit debe quedar junto a la mochila familiar, no en la bodega ni en la azotea. Adentro van los documentos en una bolsa hermética —cartilla de vacunación, número de microchip, la foto tuya con él, los datos de tu veterinario y la lista de medicamentos con sus dosis—, y provisiones para al menos tres días: alimento seco sellado, agua calculando un litro diario por animal mediano, platos plegables, medicamentos, bolsas para heces, arena y una charola desechable, toallas y el botiquín de primeros auxilios. En cuanto al equipo, necesitas una transportadora por animal, correa y arnés de repuesto, una manta con su olor, una linterna y, si tu perro puede reaccionar por miedo o dolor, un bozal de canasta, que no es crueldad sino lo que permitirá que un veterinario lo atienda en una emergencia. Revisa el kit cada seis meses, porque el alimento caduca y el arnés que le quedaba hace dos años probablemente ya no le cierra.
  • Ten a mano una transportadora: La transportadora que solo sale para ir al veterinario es exactamente la que tu gato va a evitar justo cuando más urge meterlo. Déjala armada y accesible todo el año, en un rincón de la sala, con la puerta abierta, una manta adentro y premios ocasionales, hasta que sea un mueble más de la casa. Practica el ingreso una vez al mes: diez segundos adentro, premio, salir, sin drama. El día que la necesites de verdad vas a tener treinta segundos, no quince minutos.
  • Dale roles a las personas de la familia: Quién toma a cada animal, dónde están la correa y la transportadora, quién carga el kit, cuál es el punto de reunión. Y dos preguntas que casi todos olvidan: quién es tu contacto de respaldo con llave de tu casa, por si el sismo te agarra fuera, y a dónde irían si no pudieran volver a casa, porque no todos los albergues temporales aceptan animales y ese plan B se investiga antes, no durante.

No pierdas segundos persiguiéndolo, porque los animales suelen esconderse en lugares donde no vas a alcanzarlos; si lo tienes cerca y a la mano, tómalo, y si ya está en la transportadora, muévete con ella. No lo cargues en brazos al bajar escaleras: un animal en pánico se retuerce y te hace caer.

Cuando todo pase, ponle la correa antes de abrir cualquier puerta, aunque nunca en su vida se haya escapado, porque un animal aturdido corre. Revísalo completo, con atención a las patas y las almohadillas por los vidrios, a la cojera y a las encías pálidas, recordando que el shock puede no verse de inmediato. Manipúlalo con cuidado: un animal con dolor puede morder aunque sea el más dulce del mundo, y no es traición, es dolor. Revisa la casa antes de soltarlo y espera cambios de conducta durante varios días, esconderse, no comer, temblar, orinar dentro. Es normal, y lo que más ayuda es recuperar la rutina exacta lo antes posible.

Preguntas frecuentes

  • ¿Los animales predicen los sismos? No los predicen, pero perciben las ondas P y las vibraciones antes que nosotros. Por eso a veces se inquietan segundos antes.

  • ¿Los albergues aceptan animales de compañía? No todos, y por eso conviene tener resuelto hoy un plan B con familiares o con hoteles pet friendly de tu zona.

  • ¿Y si mi gato no sale de su escondite? Déjalo, con agua, comida y arenero cerca. La mayoría sale en veinticuatro a cuarenta y ocho horas; si pasan más de dos días sin comer, consulta al veterinario.

Si te encuentras un animal perdido, no lo persigas: agáchate de lado, sin mirarlo fijamente, y ofrécele agua a distancia. Revisa si trae placa y, si está herido o atrapado, no improvises un rescate en estructuras inestables.

🚑 Unidad de Servicios y Emergencia Animal (USEA): 55 5219 3611 · Contamos con dos ambulancias y equipo especializado en la CDMX.

Este sábado, cuando suene la alerta, haz el ejercicio completo con ellos: que alguien tome la correa, alguien la transportadora, alguien el kit, y cronométrense. Van a descubrir dos o tres cosas que no funcionan. Ese es exactamente el punto de un simulacro.

Arma el kit este fin de semana y comparte esto: todos conocemos a alguien que no ha pensado qué haría con su perro.
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